La evolución de la mampara de baño

Por: José J. Morán Valero
Responsable de Templado / Unión Vidriera Levante.

La evolución de la mampara viene de la mano de nuevos conceptos introducidos en los cuartos de baño a raíz de nuestro cambio de hábitos (ducha en lugar de baño) así como la concienciación por parte de la administración de un uso racional del agua que contribuya al equilibrio medioambiental. El resultado es la sustitución, cada vez más, de la bañera por el plato de ducha, con la consiguiente instalación de una mampara, que ha pasado de ser un complemento a un elemento imprescindible del cuarto de baño. Esto supone una evolución estética en la mampara hacia un ambiente minimalista donde la transparencia y la limpieza aportan un nuevo rol.

Este nuevo cometido que adquiere la mampara de baño nos lleva a bisagras cromadas y sistemas de correderas que, junto con el cristal templado, nos permiten en el apartado estético aplicar motivos decorativos ó de color sin perder esa sensación de amplitud y limpieza tan necesaria en los cuartos de baño actuales, que tienden a ser reducidos.

En el apartado de seguridad la incorporación de vidrios templados de mayor grosor, siendo 6, 8 y 10 mm los espesores estrellas, le dan una robustez y un empaque que nada tienen que ver con el acrílico.

En cuanto a limpieza, la aparición de tratamientos antical supone un plus de limpieza y comodidad para el cliente.

El cliente final en un porcentaje del 80% es el particular, frente al 20% restante que son hoteles, urbanizaciones, etc., lo que ha obligado a que cambie la tendencia de la medida estándar por la de medida fija para ajustarse a las necesidades del cliente, lo que nos lleva a la conclusión de que la tendencia actual lleva al mercado hacia la personalización de la mampara, así como a una adecuación en los tiempos de fabricación, ya que éste se realizará sobre pedido.

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